Reflexiones Diarias: RECIBIR
RECIBIR
Esta semana
aprendí una lección muy fuerte: Lo que cuesta pedir ayuda.
Por naturaleza soy
una persona que da casi que “en extremo”.
Tanto así que muchos me han mal
juzgado por ayudar a cuanta
persona veo que lo necesita (por supuesto, cuando
está en mis manos ayudar).
En estos
días sentí que debía pedir ayuda… Y créanme, ¡Fue horrible!
No encontraba como
hacerlo, no encontraba las palabras,
no quería molestar a otros, todo eso hacía
más fuerte ese sentimiento.
Y lloré,
patalee, trague grueso, me encomendé a Dios poniéndome como instrumento para
que Él fuera “mi interprete” colocando las palabras precisas…
y la ayuda llegó,
más rápido de lo que imaginaba.
Y en mi
cabeza quedó una pregunta dando vueltas:
¿Por qué está bien estar para otros y
es tan cuesta arriba pedir apoyo para uno? ¿Será que el “pensar en el bienestar
de uno”
cuando se vive un momento apremiante es sinónimo de egoísmo?
¿Por qué
resulta tan fuerte?
Hace un tiempo atrás, mi hermana me dijo:
“cuando le
aceptas algo a alguien, le estas permitiendo ser generoso”
A la mayoría
de nosotros, nos han acostumbrado a “DAR” y,
muchas veces, con la variante “Dar a
manos llenas”
y cuando nos sale pedir para recibir, se nos cae
el mundo porque
no sabemos cómo hacerlo.
Creo que es
importante modificar el pensamiento.
Si bien el dar sin esperar recibir es
válido, el recibir apoyo,
sea espontáneo o solicitado, es igual de válido; en
especial cuando se hacer urgente y necesario.
Tal vez en
mi cabeza (no sé en la tuya) existe un prejuicio que
afecta el acto de recibir…
voy más lejos:
el acto de pedir un bien para uno a otra persona.
Para quienes
estamos acostumbrados a dar y no a recibir,
esa lección se hace cuesta arriba,
más es tan imperiosa de aprender como para
quien está acostumbrado a recibir y
no a dar.
La razón es sencilla:
si eso pasa, hay desequilibrio energético
en la
vida de las personas y eso es peligroso por lo desgastante.
Siempre es
importante recordar aquellas palabras que dicen
“Todo lo que das vuelve a ti
multiplicado”, sea bueno o no tanto.
Dios está
para dar, sea a través de mis manos o de las de otros.
Es su energía, es su
apoyo.
Él abre las puertas cuando son las que tiene dispuestas para ti.
Solo
tienes que soltar, confiar y fluir.
A veces hay lecciones que cuestan aprender,
mas estamos aquí para eso.
Si necesitas ayuda, sólo pídela;
como decimos en
Venezuela
“uno nunca sabe cuando están para darle”
@trabajandocondios.

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