El origen... La historia más contada


EL ORIGEN

Hola! Mi nombre es Mary Blanca y quiero contarles como nació Trabajando con Dios:

Crecí como muchas personas bajo la doctrina de fe que tenían mis padres. De chica, una de mis más grandes incógnitas tenía que ver con Dios. Pese a que mamá, quien siempre ha sido una mujer de mucha fe, buscaba explicarme quien era Dios de acuerdo a todas las enseñanzas recibidas durante años a través de la religión, siempre quedaba en mi un vacío... una grieta grande y profunda que no hallaba respuesta.

Recuerdo que cuando iba a la iglesia veía todas esas pinturas y esculturas que representaban a Dios y pese a que eran muy bonitas algunas, o de un alto contenido artístico otras, las sentía vacías. Siempre, cuando me hablaban de Dios, no sé porque lo ponían muy distante (no es fácil tocar el cielo con un dedo), con muchos requerimientos para ser “digno de él” e incluso, en ciertas ocasiones, como un padre que no tenía miramientos en hacerte sufrir cuando alborotabas “la furia de dios”

Y era entendible en todos los sentidos. Si existe imagen que ha sido desvirtuada durante años ha sido, justamente, la de Dios. Hay tantas incongruencias entorno a él que cualquier pensamiento lógico termina dándose por vencido o peor, alejándose de Dios por lo “complicado que le resulta”

Años más tarde, atrás tuve la oportunidad que cayera en mis manos un libro muy singular llamado “Dios en una Harley”. Allí su autora, Joan Brady, hacia unas reflexiones muy interesantes que me hicieron pensar que Dios necesitaba una mano para mejorar su “imagen pública”.

Como el trabajo de imagen es algo que me encanta (que se puede esperar de alguien que estudió diseño gráfico y relaciones públicas), en el 2005 surgió la inspiración de crear un taller a través del cual se pudiese brindar una imagen más humana de Dios. 

De allí surge TRABAJANDO CON DIOS: Mejorando mi Calidad de Vida, un taller -no religioso- empeñado a bajar a Dios del cielo para ponerlo a trabajar, hombro a hombro, con cada quien y que, a su vez, funciona como una escoba “barriendo las cosas que decimos los humanos” del creador del Universo.

Allí descubrí varias cosas: lo rico que se siente el compartir un rato con otros hablando de Dios; lo difícil que es para la gente el pensar que un taller sobre Dios no tenga que ver, obligatoriamente, con religión y tristemente, que a Dios muchas personas “le sacan el cuerpo” como decimos en Venezuela cuando no quieres compartir con alguien.

En todos estos años, muchas fueron las veces que dicté ese taller, luego lo convertí en libro, en micros y por último, me volví mas que instrumento. Tanto así que hoy, el 99% de mi tiempo, lo dedico al trabajo con Dios. 

Siempre aclaro a las personas que no importa la raza, el credo (o si no creen), la condición social que tengan… Dios -o como quiera que le llamen- está para todos, chicos y grandes, hombres y mujeres… al igual que está para cada pequeño ser que vive en cada pedacito de nuestro planeta.

¡Ya conocen la historia! Espero que les guste este trabajo!!
Un abrazo cálido para todos y que Dios los bendiga cada día!
Mary Blanca
@trabajandocondios

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